lunes, 16 de marzo de 2015

La necesidad de un cambio

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Villardeciervos es un hermoso pueblo enclavado en La Carballeda, en plena Sierra de la Culebra. No hay más que darse una vuelta por su casco urbano para encontrar unas preciosas casas tradicionales de piedra con sus características balconadas de madera.

Un pueblo con historia  que sin embargo, tristemente en la mente de muchos, se recuerda por ser el pueblo donde cada año se subastan permisos para la caza de lobo, lo que le hace perder y empaña parte de su identidad.





Este sábado la Asociación para la defensa de Sanabria Carballeda y la Asamblea Rural de Aliste convocaron una concentración para protestar por la gestión de la Reserva Regional de Caza de la Sierra de la Culebra. Parece que la caza del lobo, esa que dicen que da tan pingües beneficios a las comarcas, no distribuye el dinero entre gente o sectores como el empleo, la sanidad o la educación. ¿Dónde queda el dinero de las subastas? Ahí queda la pregunta en el aire para la que muchos tenemos respuesta.

La despoblación obligada de la zona es patente nada más llegar. El modelo de gestión anclado en el pasado, propio de una España franquista, es sólo un negocio de señoritos.


 


La gente de las comarcas zamoranas que componen la Sierra de la Culebra se merecen disfrutar de lo que es suyo. Tener al lobo no es sólo una riqueza basada en euros, pues como diría el gran poeta andaluz Antonio Machado: "todo necio confunde valor y precio", sino que es tener un ecosistema sano, un animal que ejerciera un control sobre aquellos otros que andan ahora causando quebraderos de cabeza a los vecinos que tienen que pagarse un seguro por daños de fauna. 
 

 

 Placa conmemorativa en la casa de Manuel Gallego, "Manolín",
 quien instruyó con sus conocimientos a tantos estudiosos y aficionados al lobo. 



 

 Casas típicas de Villardeciervos


Pero el lobo también podría aportar un turismo de calidad que repercutiera en la zona y su gente, como se lleva haciendo desde hace décadas en otros países.





Villardeciervos no se merece ser un pueblo marcado con sangre de lobo. Se merece su propia identidad. Las muertes de lobo pertenecen a resquicios de un rancio pasado.

Sería hora de cambiar ya hacia a un modelo sostenible y educado, sobre todo con el cánido. Las gentes de Zamora saben que sus lobos, nuestros lobos, o mejor dicho los lobos de nadie, valen mucho más VIVOS que muertos.