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El sábado pasado fuimos invitados por unos amigos a observar búhos reales. La búsqueda fue infructuosa, pues seguramente estén ya en los nidos. Pero a cambio nos llevamos un buen número de observaciones y pasamos una mañana agradable que comenzó con un par de buitres negros en la lejanía posados en un árbol junto a un posadero de milanos reales (Milvus milvus), acompañados de algunas urracas.
El sábado pasado fuimos invitados por unos amigos a observar búhos reales. La búsqueda fue infructuosa, pues seguramente estén ya en los nidos. Pero a cambio nos llevamos un buen número de observaciones y pasamos una mañana agradable que comenzó con un par de buitres negros en la lejanía posados en un árbol junto a un posadero de milanos reales (Milvus milvus), acompañados de algunas urracas.

Buitre negro (Aegypius monachus) a la derecha junto a una urraca, mientras que su compañero que hasta hace instantes había estado a su lado decidió volar y bajar a un sembrado cercano. Posadero de milanos relaes a la izquierda.


(Milvus milvus)
Valgan estas fotos testimoniales para el buen comienzo del día.
Otro encuentro perfecto:
¡Este precioso azor!
(Accipiter gentilis)
Pudimos disfrutar también de este ratonero (Buteo buteo), grande y con un plumaje muy claro, seguramente según referencias proveniente del norte.
Otro al que era una delicia observar mientras intentaba buscar algo que llevarse al pico,
este aguilucho pálido ( Circus cyaneus ).

Amigos más modestos que nunca defraudan: los cernícalos.
(Falco tinnunculus)
No se cansa un@ de observar cómo se ciernen en el aire, "pequeñillos" pero matones. A nosotros nos parecen igual de bonitos que cualquier otra rapaz.
Los Picos picapinos se delataban por sus sonidos (Dendrocopos major). Quién no ha escuchado el famoso repiqueteo del "toc toc toc toc" en los troncos.

Para acabar, los mamíferos, con los que también siempre es agradable encontrarse.
Una preciosa corcita.
Por suerte no suponemos ningún peligro para ella .
Y para finalizar esta foto tan especial. Nunca os creáis que estáis solos. Muchos pares de ojos os observan escondidos. Este zorro lo hacía desde la distancia cobijado por la espesura del campo de labor. Ese pelo suave y rojizo observado con prismáticos a través del cual pasaban los rayos del sol, hizo que al fin de la mañana nos quedase un regusto especial a pesar de no haber visto al protagonista de la escapada.
¡Volveremos al por el Gran Duque!
Gracias por la jornada a nuestros amigos Juanfer y Jesús de
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