viernes, 8 de mayo de 2015

Casa del Lobo de Belmonte. Que no te cuenten mentiras.

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La gente debe saber que el Principado asesina cruelmente a sus lobos, esta temporada se matarán medio centenar, 50 lobos en Asturias. Esos lobos de los que tanto se presume en el Centro de Belomonte morirán por dejadez, ineptitud y desidia. Por no querer preocuparse de mantener una de nuestras joyas ibéricas, porque es más fácil tirar de escopeta y ganar un puñado de votos, aún sabiendo que no arreglarán nada, pero los votos traen también dinero.

Los problemas no se solucionan jamás poniendo parches, sino que hay que atacar el origen. Y éste no es el lobo como creen los ganaderos, sino la ausencia de medidas preventivas en el manejo del ganado. Ése es, entre muchos otros, el origen de sus males en lo que se refiere al cánido, que ni siquiera afecta al 1% de toda la cabaña ganadera.  Demostrado está que las medidas preventivas funcionan (mastines, cercados adecuados...) y que si al lobo no se le pone fácil no aprovechará la oportunidad que se le está dejando.

Mientras la Administración estará dando vueltas a un "problema" originado por la desidia, que nos cuesta dinero a todos. Hartos de escuchar que sean los "ecologetas" los que mantengan al lobo, decir que si no fuera por la dejadez de algunos, el dinero recaudado por la Administración del bolsillo de cada ciudadano, incluído el de los "ecologetas", no iría a parar a las indemnizaciones que hay que entregar a estos señores que reclaman insistentemente la muerte del lobo.





El Centro de Belmonte miente, Asturias miente. Esos dos lobos no fueron "recogidos el año pasado" como reza la noticia. Bonita forma de decirlo. La gente que visita ese centro es manipulada, esos niños están creciendo en la ignorancia. Esos dos lobos fueron ARREBATADOS del medio natural para ser exhibidos y sus padres ASESINADOS por el Principado de Asturias. La imagen de Paraíso Natural de Asturias es FALSA. 

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jueves, 16 de abril de 2015

¡Volando, que es gerundio!

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Hace mucho tiempo que tenemos bastantes fotos de aves acumuladas aún sin salir a la luz. Y ell@s también se merecen su momento de gloria, así que ahí van.




Encontramos a este macho de picogordo (Coccothraustes coccothraustes) un día que fuimos a probar suerte con las águilas imperiales. Ya sólo por verlo a él mereció la pena. ¡Nuestro primer picogordo!


 

Otros que andaban por allí eran los abejarucos (Merops apiaster). Siempre agradables de ver con ese colorido espectacular.






 Las tarabillas (Saxicola torquatus) también nos dan buenos momentos. 





Una preciosa hembra de colirrojo tizón (Phoenicurus ochruros), plumas al viento.




Escribano montesino (Emberiza cia).


Aunque en la distancia, y en el mismo momento, encontramos a la collalba rubia y la collalba gris compartiendo posaderos. ¡También es casualidad!




Collalba rubia (Oenanthe hispanica).




Collalba gris (Oenanthe oenanthe).




Los siempre nerviosos mosquiteros comunes (Phylloscopus collybita).



Mosquitero común.



 El repiqueteo del pico picapinos (Dendrocopos major) llama la atención en el bosque.




 Otros pequeñillos atentos. Los herrerillos comunes (Cyanistes caeruleus).
Siempre alegrando el entorno.




Herrerillo común. 




Carbonero garrapinos (Parus ater). Bien agarradito a su rama.




Otra alegría es econtrarse a los gorriones molineros (Passer montanus). Dicen que cada vez más escasos, como sus compañeros los comunes. 



Gorrión molinero.


 

Las perdiz roja (Alectoris rufa) también hace su aparición de vez en cuando, aunque son mucho menos confiadas que otros más pequeños. 






Desde más arriba en época de migración, encontrarse a las grullas comunes (Grus grus) es habitual. Y si no eres capaz de verlas, seguro que sí de oirlas.


Y ya que subimos un poco en altura, podemos pasar a las rapaces.




Este buitre negro (Aegypius monachus) nos sorprendió sobrevolándonos bastante bajo. Una gozada.




Pudimos compararle con el buitre leonado (Gyps fulvus) puesto que ambos decidieron volar a la par. Véase la embergadura de alas del negro. No en vano es el ave de mayor tamaño de la península.





Águilas reales (Aquila chrysaetos) nos hemos topado con unas cuantas.

 
 

 Son una hermosura.


 

Intercalo aquí la foto de un cuervo osado que acosaba al águila real de la foto superior. Cuál fue nuestra sorpresa cuando al ampliar la foto en casa el cuervo iba...¡cabeza abajo!

¿Quizá para impresionar a su contrincante?



Cuervo común (Corvus corax). Pequeño pero matón. ¡Pa chulo yo!





Y aquí otra de las reinas. El Águila imperial (Aquila adalberti). Una de las dos únicas veces que hemos tenido la suerte de verla.





Volviendo a un tamaño menor. El azor común (Accipiter gentilis).





Azores.




El gavilán común (Accipiter nisus) es otra pequeña rapaz que alegra la vista.


Los parques urbanos no son lugares a desdeñar. Se pueden descubrir bastantes aves en él. Las siguientes son sólo una pequeña muestra.





El verdecillo (Serinus serinus). Inconfundible su canto que se escucha ya en parques y ciudad aún cuando a la primavera le queda por despuntar. ¡Esos pulmones potentes e impacientes! En la foto portando una ramita.



Las omnipresentes palomas torcaces (Columba palumbus) ¿cómo no?




A pesar de no ser una gran foto ésta me gusta por la aparición del estornino negro (Sturnus unicolor). Cada cual a lo suyo. El uno cantando y la torcaz comiendo. Comparten espacio y árbol. Convivencia se llama. 


Otras ya muy habituales de parques y jardines urbanos. Las cotorras.


Cotorra argentina (Myiopsitta monachus).


 

 Cotorra de Kramer (Psittacula krameri).


Si nos acercamos al agua las sorpresas también son buenas según la época.


El cormorán grande (Phalacrocorax carbo) es uno de los más espectaculares de observar.



Focha común (Fulica atra).




Tarro Canelo (Tardona ferruginea)


En determinada época no hay que olvidar la presencia de las gaviotas en ciudades del interior peninsular, por ejemplo esta Gaviota reidora (Chroicocephalus ridibundus).


Gaviota reidora.


Esquema tomado de la página





Esta foto de una gaviota patiamarilla joven (Larus michahellis) fue tomada en Oporto (Portugal). Las patiamarillas están tan acostumbradas al humano que apenas se incomodaban por una foto. Incluso acudían cada mañana a la terraza del hotel donde desayunábamos a ver si algo se podían llevar. Los días lluviosos la terraza se cubría, así que no tenían más remedio que quedarse pegadas al cristal mirando cómo comíamos opíparamente.



Tal cual esta cara.

Se sentía un@ un poco culpable, la verdad. Qué mal repartido está el mundo.


 Para acabar, otra ave de algún viaje reciente, concretamente Berlín.


 

La corneja cenicienta (Corvus cornix).




Quise sacar detrás la archiconocida Torre de Telecomunicaciones de Berlín. Así que le dí mil vueltas al árbol bajo la mirada de la corneja (y del resto de turistas) que me inspeccionaba. No salió gran cosa. Foto testimonial.

Cuentan que en los campos de concentración próximos los córvidos eran habituales, pues tenían alimento. Es muy cruel pensar el qué, pero así viene relatado en los libros del campo de concentración de Sachsenhausen. El caso es que por la ciudad proliferan y son bastante entretenidas de observar.


«Corvus frugilegus 2» de Rafał Komorowski - Praca własna. 
Disponible bajo la licencia GFDL vía Wikimedia Commons


Apuntar que nada más salir del aeropuerto maleta rodando me encontré con las cenicientas y con ¡las grajas! (Corvus frugilegus). No las había observado nunca. Demasiado pronto para ir con la cámara en la mano así que tristemente no hubo momento ni tiempo para sacar foto. Tomo prestada pues la de Wikipedia. Siento acabar con una foto que no es nuestra, pero quería dejar también testimonio de la observación.

¡Siempre me ha impresionado el enorme pico de las grajas!

Y esto aún no es todo. ¡Más aves aún en una próxima entrada!


lunes, 16 de marzo de 2015

La necesidad de un cambio

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Villardeciervos es un hermoso pueblo enclavado en La Carballeda, en plena Sierra de la Culebra. No hay más que darse una vuelta por su casco urbano para encontrar unas preciosas casas tradicionales de piedra con sus características balconadas de madera.

Un pueblo con historia  que sin embargo, tristemente en la mente de muchos, se recuerda por ser el pueblo donde cada año se subastan permisos para la caza de lobo, lo que le hace perder y empaña parte de su identidad.





Este sábado la Asociación para la defensa de Sanabria Carballeda y la Asamblea Rural de Aliste convocaron una concentración para protestar por la gestión de la Reserva Regional de Caza de la Sierra de la Culebra. Parece que la caza del lobo, esa que dicen que da tan pingües beneficios a las comarcas, no distribuye el dinero entre gente o sectores como el empleo, la sanidad o la educación. ¿Dónde queda el dinero de las subastas? Ahí queda la pregunta en el aire para la que muchos tenemos respuesta.

La despoblación obligada de la zona es patente nada más llegar. El modelo de gestión anclado en el pasado, propio de una España franquista, es sólo un negocio de señoritos.


 


La gente de las comarcas zamoranas que componen la Sierra de la Culebra se merecen disfrutar de lo que es suyo. Tener al lobo no es sólo una riqueza basada en euros, pues como diría el gran poeta andaluz Antonio Machado: "todo necio confunde valor y precio", sino que es tener un ecosistema sano, un animal que ejerciera un control sobre aquellos otros que andan ahora causando quebraderos de cabeza a los vecinos que tienen que pagarse un seguro por daños de fauna. 
 

 

 Placa conmemorativa en la casa de Manuel Gallego, "Manolín",
 quien instruyó con sus conocimientos a tantos estudiosos y aficionados al lobo. 



 

 Casas típicas de Villardeciervos


Pero el lobo también podría aportar un turismo de calidad que repercutiera en la zona y su gente, como se lleva haciendo desde hace décadas en otros países.



Lobo Marley


La Asociación Lobo Marley, aparte de homenajear a Félix Rodríguez de la Fuente, estuvo apoyando a los vecinos en sus reivindicaciones abogando por otro modelo de gestión.

Poco escribirán en la "Opinión de Zamora" los que se dedicaron en días pasados a envenenar el ambiente, que Marley fue recibido entre aplausos por los vecinos congregados en la plaza de Villardeciervos. Sin embargo sí saldrán artículos como "Los cazadores llenan Villardeciervos" o cosas parecidas. E incluso el periódico "El Mundo" publica hoy domingo una mini noticia contando que en Villardeciervos se vendieron todos los lotes de ciervos, corzos y lobos. Pero el ambiente que allí se respiraba no era optimista, quedaron animales por vender. La caza también está en crisis. 




Villardeciervos no se merece ser un pueblo marcado con sangre de lobo. Se merece su propia identidad. Las muertes de lobo pertenecen a resquicios de un rancio pasado.

Sería hora de cambiar ya hacia a un modelo sostenible y educado, sobre todo con el cánido. Las gentes de Zamora saben que sus lobos, nuestros lobos, o mejor dicho los lobos de nadie, valen mucho más VIVOS que muertos.