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martes, 5 de agosto de 2014

Visitando los dormideros de milano negro y cigüeña blanca


Hace unos días estuvimos con nuestros amigos de SEO Vanellus visitando los dormideros de milano negro y cigüeña blanca en el Parque del Sureste de Madrid.


 


 
Comenzaron ya a reunirse para proseguir la migración hacia África.


Las cigüeñas mantenían el pico abierto por el calor.


 



Iniciamos recorrido con los limícolas: andarríos grande y chico.

 

Andarríos chico


Avión zapador, avión común, golondrina común, la dáurica no se dejó ver, vencejo común. La sorpresa de un martín pescador como una bala mientras observábamos a este juvenil de golondrina común. Unos cuantos bandos de abejarucos también se dejaron ver.


 

Una pena que se vean muchas menos golondrinas. Como bien sabéis, por este motivo, es el ave del año 2014. Os adjuntamos este artículo sobre la disminución de las aves insectívoras en los últimos años por culpa de los insecticidas. Algo estamos haciendo mal, sin duda.    




 
Mientras atardecía cogimos camino a las paredes rocosas para ver si teníamos suerte con el gran Bubo bubo. Durante el trayecto paseriformes como el colirrojo tizón y los jilgueros.



Jilguero (Carduelis carduelis)
 

Tuvimos suerte. El "Gran Duque" hizo acto de presencia ya casi en plena oscuridad, aunque de forma muy fugaz, pero quedó inmortalizado con esta foto testimonial. 


 

Búho Real
 

  De vuelta al inicio, chotacabras cuellirrojo que no llegamos a fotografiar y esta magnífica escolopendra.
 
 


Las escolopendras tienen veneno en las "patas" delanteras, y usan las traseras (más fuertes, aunque a ésta le falta una) para capturar a sus presas. No son para nada peligrosas para el ser humano, aunque si no quieres llevarte una picadura dolorosa es mejor dejarlas en paz. 

Como cualquier ser vivo. Todo animal debe de ser respetado.  


lunes, 16 de junio de 2014

Las cigüeñas no traen bebés en el pico

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Hay veces que las leyendas y la literatura no benefician en nada a los animales, buen ejemplo tenemos en el caso del lobo. Pero en otros casos la idea que ofrecen es tan romántica que cuando uno se encuentra con escenas algo distintas, se caen todas esas imágenes que nos han metido en la cabeza desde la infancia. 

Las cigüeñas se han relacionado con el nacimiento de niños desde la antigüedad, quizá por su aparición en primavera, la renovación, el nuevo ciclo, el renacer.


 


Pero la realidad es bien distinta. Las cigüeñas son carnívoras y oportunistas, alimentándose incluso en los vertederos. Así que la imagen romántica queda un poco lejana. Sobre todo si la observamos intentando desmembrar una paloma para alimentar a su prole aún sin independizar.


 






¡La naturaleza es así! ¡Que no os cuenten cuentos!

martes, 6 de mayo de 2014

Ciconia ciconia

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La cigüeña blanca (Ciconia ciconia) tiene una amplia distribución en nuestro país. Es un ave migratoria de largas distancias. Por aquí se las empieza a ver en mayor medida en el mes de febrero y muchas nos abandonan a finales de verano para invernar en África.




Sin embargo, cada vez son más las que se quedan a pasar el invierno con nosotros, puesto que nuestros vertederos son una fuente de alimento para ellas. Sus nidos son enormes, pudiendo pesar unos 500 kilos al acumular ramas año tras año. E incluso hay casos en los que se dice sobrepasan la tonelada. Con frecuencia se puede observar cómo también aves más pequeñas como los gorriones aprovechan los nidos de las cigüeñas para instalarse de "okupas" y convivir con ellas en armonía.




La mayor concentración de cigüeña blanca la hemos visto en Tarifa y en Estambul. El cielo se llena de ellas. Dos de los "estrechamientos" de los flujos migratorios. ¡Y es absolutamente espectacular y recomendable su observación!


jueves, 19 de noviembre de 2009

Encuentro con una Ardea Cinerea

El encuentro con esta garza real en una de mis salidas hace ya años fue una sorpresa mutua. Me aproximé al cauce del rio a curiosear, ver peces o cualquier otra cosa que me pareciera interesante. Debía de ser que ella también quería dar buena cuenta de los peces y andaba por allí intentando llenar el estómago. Al ser la maleza alta apenas nos vimos hasta que no estuvimos encima, si hubiera hecho ruido pero no me hubiera acercado tanto a ella no creo que hubiera levantado el vuelo ni yo me hubiera percatado siquiera de su existencia. La naturaleza te depara a veces sorpresas agradables. Sentí molestarla aunque fuera inconscientemente, pero a cambio ella me deleitó con un vuelo tan cercano y poderoso que no creo que vuelva a experimentar en tiempo.


Son las garzas animales grandes, de un metro de altura aproximadamente. Poco exigentes en cuanto a alimentación y habituales en los márgenes de cualquier sitio donde haya agua. Migratoria que nos visita en invierno, pero que en ocasiones permanece aquí todo el año.


Pues ahí está. Fichada en plena huida.


NOMBRE: GARZA REAL
NOMBRE CIENTÍFICO: ARDEA CINEREA
ORDEN: CICONIFORMES
FAMILIA: ARDEIDAE
GÉNERO: ARDEA
ALIMENTACIÓN: PECES, RANAS, AVES, PEQUEÑOS MAMÍFEROS E INVERTEBRADOS.
DÍA DE OBSERVACIÓN: 01/11/2006
LUGAR DE OBSERVACIÓN: RIAZA (SEGOVIA)
BIOTOPO DE LA OBSERVACIÓN: VEGETACION DE RIBERA


Aquí otra foto un poco más moderna y profesional, que como siempre, no es mia, sino de mi compañero. Éstas no recuerdo bien dónde fueron "cazadas" -fotográficamente hablando-. Quizá en el mismo lugar años después.
¡Qué experiencias te da la naturaleza a veces!

viernes, 27 de marzo de 2009

San Pedro de las Herrerías



San Pedro de las Herrerías en Zamora, plena Sierra de la Culebra, es símbolo de total relajación. No hay bar, no hay panadería, no hay tiendas, no hay nada.

Los dos días laborables allí no apareció nadie, el pueblo estaba prácticamente desierto con lo cual no se podía respirar más tranquilidad. A mí me pareció absolutamente delicioso.




Supongo que ésto es debido al abandono que sufren estos pueblos rurales en favor de las ciudades y que hace que proliferen por la sierra muchos animales como el lobo aprovechando la ausencia del humano, ya que son extensísimos estos parajes de la Sierra de la Culebra, sin civilización, vacíos, donde pueden campear a sus anchas.


El fin de semana algunas personas llegaron a la casa rural. En verano sus habitantes se multiplican, como en todos los pueblos, máxime cuando hay un campamento juvenil cercano.



Tan poco era el trajín estos dias, que las cigüeñas que anidaban en el campanario de la pequeña Iglesia se asustaban al vernos pasar y alzaban el vuelo. No sé quién tenía más traumatizado a quién pues no era nuestra intención molestarlas.




Estaban ellas afanadas preparando su primaveral nido trayendo ramas de acá y de allá.




Salimos a pasear un rato a las 8 de la mañana por las desérticas calles mientras hacíamos tiempo para que nuestros compañeros se liberasen de los brazos de Morfeo.

Cual fue mi sorpresa cuando paseando en completa soledad, distingo a lo lejos las siluetas de unas preciosísimas y enormes ciervas que estaban junto a los huertos del pueblo intentando comer quién sabe qué. Me sentí como aquel del anuncio que echaban en televisión, el que salía de su casa y se encontraba de repente con un hermoso reno. Bueno, no recuerdo bien qué era, pero fue el mismo momento mágico.



Ni qué decir tiene que al notar mi presencia se esfumaron, y eso que en cuando las ví ni me moví para no espantarlas. Lentamente, tranquilas, desaparecieron de mi vista sin perder ojo de mí.



Qué pasada de sensación. Sólo ellas y yo en el pueblo. O eso creía, mi compañero apareció por una calle más allá, deseoso de contarme también el mágico encuentro. Resulta que no las había visto yo sola.


Nos hemos traído de recuerdo este bonito cuerno de corzo que encontramos en un camino y que habrá perdido el susodicho en otoño.



Sin embargo tengo a su hermano mayor ya en casa, éste pesa más de un kilo y mide 60 cm. de alto. Es de ciervo, que los pierde los primeros días de primavera.




No menos importancia tiene, entre numerosos pajarillos que habitaban por allí, este simpático herrerillo que nos saludaba cada mañana al salir de casa.



Ni unos cuantos milanos reales que planeaban en el cielo, de los cuales no tengo una foto decente, pero son así de bonitos, tal cual esta fotografía que me he permitido coger de Manuel Estébanez, uno de los autores del blog Miradas cantábricas que tengo enlazado en el lateral y que os recomiendo.




Quién estuviese por allí de nuevo para perder el tiempo observando, o mejor dicho, para aprovechar el tiempo disfrutando de la vida contemplativa.