jueves, 13 de enero de 2011

Trepador Azul

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Estos días navideños no he pisado el monte, así que echando mano de fotos antiguas he encontrado éstas del Trepador Azul. No son muy buenas pero tengo muy buen recuerdo de aquel momento y lugar.





El lugar hace frontera entre Guadalajara y Teruel, porque "Teruel también existe", como bien dice el dicho, aunque sea una de las provincias más despobladas de España, si no la que más. Lo cual hace que sea una de las más oscuras, sobre todo en su entorno rural. Lo comprobé hace poco en un mapa lumínico de España que alguien colgó por la red. Así que lo que recuerdo especialmente de aquellas noches de acampada en las que nos desplazábamos hasta allí unos días para practicar espeleo, es el cielo más impresionante que he visto en mi vida. Nuestro amigo Frikosal hubiera dado buena cuenta de él. Jamás pensé que pudiera haber tantas estrellas en el firmamento. Una Vía Láctea perfecta y tantísimos puntos de luz que abrumaban, saturaban la vista. Sé que no estoy exagerando, la pena es que no pueda demostrarlo aquí, pero queda en mi memoria por siempre en la lista de esas cosas hermosas de la vida.

Aquellas noches eran duras, pues caían buenas heladas nocturnas aún siendo principios del mes de mayo. Prenda que se quedaba fuera de la tienda o ésta misma, amanecía con un manto de escarcha blanco. El caso es que lo soportábamos con muchas ganas, porque compensaba con creces estar tres o cuatro días alejados del mundanal ruido, de la civilización. Del despertar en cuanto salía el sol y los pájaros comenzaban a trinar también tengo muy buen recuerdo, lo mismo eran las siete de la mañana, pero ¿qué hacías ya ahí metido con todo lo que había fuera por ver y disfrutar? ¡Qué buena sensación abrir la cremallera de la tienda y no ver más que montaña, cielo, árboles y algún buitre sobrevolando! Todo ahí para tí sin alma que molestara. Siempre tenía la impresión de que podría quedarme allí meses si hubiera tenido suficiente comida y agua.

El día nos compensaba con horas de sol que incluso nos permitían bañarnos en alguna de las pozas que formaba el rio, aunque para mí que toda la escarcha de la noche había ido allí a parar porque el agua estaba congelada. Mojados, sucios, con manchas en la ropa...¡Qué más daba! ¡Qué cosas más supérfluas son esas allí! Me sentía plenamente libre.

Con los años prohibieron acampar libremente, y mucho más hacer fuego, que reconozco que lo hacíamos, eso sí, de forma muy controlada, con mucho cuidado y en zona húmeda. Aunque no sé si eso sólo bastaría o era una inconsciencia. Ahora casi que lo veo una locura y no se me ocurriría. Una se va autoeducando poco a poco.

Tras esta prohibición, las posteriores visitas a la zona nos recluimos -a mi pesar- en un camping cercano. El cielo sigue siendo allí muy bonito, pero la abundante arboleda apenas deja verlo desde la tienda. Las farolas producen contaminación lumínica, así como el pueblo próximo.

Mas de todo se saca partido. Recuerdo una noche en que el canto de cárabos era tan intenso y cercano, que lo que al principio considerabas un lujo acabó convirtiéndose en insomnio para todo el camping. Por allí de casi todas las tiendas "encendidas" comenzaba a deambular gente hacia el baño, en pijama, sin poder pegar ojo, pero me atrevo a decir que con gusto de nuevo. Tampoco nos importó que un astuto zorro nos robase comida durante la noche. Increíble la confianza que se tomó, casi se nos mete dentro de la tienda.

Y en este bonito entorno, allí sentada desayunando lo que el zorro me quiso dejar, poniendo mi pensamiento en la caminata a hacer aquel día, absorbiendo mi piel los primeros rayos de sol, con la mirada ausente, me visitó este mozalbete, que me centró la mirada completamente.




Tronco para arriba, ¿tronco para abajo?, en el mismo árbol donde yo tenía mi cuerda de tender atada. ¡Qué osado!  Por aquel entonces no sabía yo mucho de pájaros, vale, ahora tampoco. Acabé descubriendo que se trataba del bonito Trepador Azul.

Y así es como este pajarillo revolotea en la misma zona de mi mente en la cual tengo algunos de los recuerdos más bonitos y plenos de mi juventud. Sobre todo aquella sensación de libertad, de ser feliz con tan poco (¡o con tanto!) y de aquellos cielos inigualables reflejados en mi retina hasta la fecha.


NOMBRE: TREPADOR AZUL.
NOMBRE CIENTÍFICO: SITTA EUROPAEA.
ORDEN: PASSERIFORMES.
FAMILIA: SITTIDAE.
GÉNERO: SITTA.
ALIMENTACIÓN: Insectos, semillas, frutos.
LUGAR DE OBSERVACIÓN: Provincia de Guadalajara / Provincia de Teruel.


17 comentarios:

Jesús Dorda dijo...

Según lo estaba leyendo me recordaba a épocas pasadas, acampado en el alto Tajo, cerca de Molina de Aragón y Peralejos de las Truchas.
Y el frío.
Y un día 3 de enero sin parar de llover bajo una cornisa de roca y arroyos formándose alrededor y a través de alguna tienda...
Muy buenos recuerdos.

Miazuldemar dijo...

Sí que lo son, yo también tengo los mejores recuerdos de mi vida relacionados con la naturaleza.

Gracias Jesús.

diminuto blog dijo...

Pues ahora eres tú quien me ha descubierto el nombre de esta preciosidad. Trepador azul. Se lo comentaré a mi cítrica mitad, pues junto a ella he tenido algunos encuentros con éste ser tan vivaracho y descarado.
Nosostros lo hemos visto junto a una poza de agua, y trepando, tanto en pinos como en peredes de roca; apenas a un metro de nuestras sorprendidas miradas.

Qué bueno que Teruél exista el doble en esta entrada. El doble: por sí mismo y por sus estrellas.

Javier 16 dijo...

Tu trepador azul, el treparriscos, el agateador, los pájaros carpinteros etcétera, tienen esa gracia con su capacidad trepadora que, nos provoca una cierta hipnosis, dejándonos los ojos secos (por no perder detalle, uno es capaz de no parpadear).

En Beceite Teruel, se me rajó un viejo saco al amanecer en pleno mes de enero. Al incorporarme, escuchaba los crujidos de la escarcha helada.

La segunda foto es muy chula.

Qué recuerdos Amanda.

Saludos.

Troglo Jones dijo...

Desde aquí parece increible, pero esa sensación de que no hay nada más que tú y naturaleza es tremenda. A mí me asustaba a veces. Pero te acostumbrabas rápido, será la vena troglodítica.

Besos.

R.A.F.A.E.L. dijo...

Todo un placer descubrir este blog ecologista. Aprovecho para dar las gracias a Greenpeace por haber publicado no hace mucho la lista de cadenas comerciales y marcas caracterizados por ofrecer o producir alimentos transgénicos.

Un cordial saludo.

Vilas Prat dijo...

Buenas!
A nosotros tambien nos trae buenos recuerdos este paseriforme que se encuentra presente en muchas de las salidas a la montaña.
Un saludo

Miazuldemar dijo...

-Qué tal Diminuto? Sí, por las rocas también suele aparecer a echarte una ojeadita desde algún posadero por encima de tu cabeza. Muy descarado él ;)

Uff Teruel, Teruel es una maravilla!

-Qué tal Javier? Tenía entendido que los carpinteros sólo trepaban hacia arriba, no así como el Trepador, que también desciende cabeza abajo. No sé si el agateador también puede hacerlo. Siempre lo he visto trepando hacia arriba, tal cual los carpinteros.
Y sí qué recuerdos!!! jeje...

-Hola Troglo! La vuelta a los orígenes trogloditas siempre es un placer. Será que no estamos del todo contentos con nuestra vida actual en las grandes urbes de cemento. Yo al menos me ahogo.

Gracias a todos!!!

Miazuldemar dijo...

-Gracias R.A.F.A.E.L.
Yo también tengo bastante en cuenta la lista de Greenpeace. La consulto a menudo. Últimamente cuido mucho mi alimentación, estoy leyéndome un libro de nutrición y aprendiendo bastantes cosas. Por cierto que en él también viene una lista de conservantes, antioxidantes, colorantes...etc dañinos. Que ya es lo que me faltaba para mirar y remirar marcas y etiquetas. Me pregunto si no estaré entrando en una espiral enfermiza, jaja. Gracias de nuevo!

-Bueno chicos de Vilas Prats! Qué os voy a contar que no sepáis! Me dejó alucinada vuestra entrada de la cópula de águilas reales. Qué suertudos!

Muchas gracias y a seguir observando!

Javier 16 dijo...

Así es Mamen, todos los pájaros que te comento son trepadores, si se entiende trepar como subir; lo que ocurre es que está el destrepador azul que, además es capaz de trepar como los demás que te comenté.
El agateador es curioso por su habilidad trepadora rodeando el tronco pero, una vez terminada la ascensión baja volando en picado hasta la base del tronco siguiente.

Saludos.

Miazuldemar dijo...

Sí, ya lo ví trepando y "destrepando" cabeza abajo :)

Tenía la duda sobre el agateador, no sabía si también lo hacía aunque siempre lo vi hacia arriba. Ya veo que no, que el Trepador Azul es el más osado o el que tendrá la musculatura más potente en las patas ;)


Gracias por la aclaración Javier!

Homo libris dijo...

Mamen, junto a Teruel tenemos a Soria que es un paraíso de soledad en el que algún día me gustaría pasar bastante tiempo, jejeje. ¡Qué alegría cuando no había tantas normas, aunque cierto es que hoy día no las vemos tan restrictivas, sino completamente lógicas!

El pequeño trepador azul me ha traído un poquito de cielo en este día entre paredes. Me ha encantado que compartas con nosotros estos recuerdos; dan ganas de echarse al monte. :)

Un abrazo,

Trotalomas.

Miazuldemar dijo...

Me alegro mucho de que te haya relajado la entrada Homo. ¡Cierto! Soria es otro lugar a conocer mejor, que yo lo conozco poquito. Habrá que planteárselo.

¡Mucha suerte con los exámenes! Aunque con lo que tú sabes no hay duda de que aprobarás ;)

Muchas gracias! Abrazos!

Mr Blogger dijo...

Tienes muchas anécdotas preciosas de tus correrías por ahí y muchas más que vas a tener :). ¡Queremos mantenernos informados!

Miazuldemar dijo...

Jajaja, no te preocupes MR. Te mantendré informado.

Síiiiiiiiiii, muchos momentos bonitos! La naturaleza es lo mejor de lo mejor!!!

Bsos!!!

Fcº Javier Barbadillo Salgado dijo...

¡Claro, era el Trepador Azul...de Mar!

Bonitos y entrañables recuerdos.

Miazuldemar dijo...

Jejeje, claro, no podía ser otro!!! ;)

Bsos FcºJavier!